La chispa adecuada.
Buena parte de lo que nos pasa en la vida ocurre por el efecto de una pequeña deflagración. Un imprevisto, un golpe de suerte, un incidente fortuito, una súbita reacción que podría concretarse en una décima de segundo. Dicen que la casualidad es cruzarse con aquello que nunca habías buscado. Basta que el azar lance una bolita del tamaño de un garbanzo por una ladera nevada para que este provoque un tremendo alud. Arrojar una colilla encendida para incendiar miles de hectáreas de bosque. Elegir una mala palabra y que a alguien querido se lo lleven los demonios para siempre. Quitar un momento el dedo del agujero para que se te inunde el submarino, aunque también baste con poner otro dedo para que la embarcación emerja de las profundidades. Tenemos suerte los que podemos contar con más de diez dedos. Todo lo relevante empieza por circunstancias que a primera vista carecían de importancia. Sin poder de elección, una célula se descontrola y se acabó tu futuro. Te duermes la...