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Mostrando entradas de marzo, 2025

El viaje a la luna

Sentados en un banco, observábamos como frente a nosotros, en el estacionamiento reservado a los vecinos, un abollado Simca 1000, de color lechoso, aparcaba con el esfuerzo y las dificultades propias del reducido espacio existente entre dos coches, en el único hueco disponible, expectorando hollín por su herrumbroso tubo de escape. Concluida la maniobra, el conductor esperó unos minutos en el interior del vehículo, hasta que del habitáculo salió un hombre envuelto en humo de tabaco, muy despacio, con aspecto cansado y aire de bancarrota; primero sacó una pierna que concluía en una sucia bota blanca de goma, después el resto del cuerpo, girando hasta quedar de cara a la puerta. Vestía de blanco, con un mono de pintor acribillado por ráfagas de gotelé, y de un portazo cerró el coche, encaminándose con paso extenuado allá donde fuese, con tremenda decepción vital. De haber llevado un casco habría parecido un astronauta recién salido de la capsula de su nave, flotando en la ingrávida negru...

El Calayonga

Aquella tarde de principios de verano, disfrutábamos en plenitud de las recién estrenadas vacaciones escolares, con su agenda aun por construir, repleta de puertas abiertas y páginas en blanco. Apurábamos las horas hasta bien entrada la noche. Eran días en los que el tiempo se aceleraba con rapidez, desligándose de la ordenada rutina del último invierno, convirtiendo al presente en un momento fugaz. Con la llegada del atardecer, aunque ya hubiese dejado de picar el sol, aún quemaba el recalentado asfalto. Los transeúntes deambulaban por las calles movidos como fichas de parchís, renunciando, por fin, a la protección de los edificios cuyas fachadas les habían servido de barrera contra los rayos solares, escapando así de la persecución de su propia sombra. Aún faltaban un par de horas para que el sol enrojeciese dorando con su fulgor la cúpula celeste, antes de esconderse al poniente de las calles. El cielo, aborregado de quietas nubes planeando en vuelo raso, era el croma azul por el qu...