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Mostrando entradas de agosto, 2025

Gapos de chino.

La primera vez que entré a comer a un chino fue en el verano de 1986. La comida oriental llegaba a nuestros barrios gracias a este tipo de restaurantes, para que pudiéramos por fin degustar sus deliciosos platos.  Por entonces yo tenía 17 años y mi capacidad económica era comparable a la de Carpanta, de modo que el mérito de tan exótica experiencia recayó en las finanzas de un amigo, al que sus padres, como castigo a su reiterada y pertinaz incomparecencia a las clases del instituto, ya le habían conseguido un trabajo forzoso en los servicios de mantenimiento municipales. Con su habitual generosidad y desprendimiento, al cobrar su primera nómina me invitó, con gran alborozo por mi parte, a ese lujo asiático que suponía probar los rollitos de primavera, el arroz tres delicias y el cerdo agridulce. Para ello nos encaminamos a un viejo mesón, en otro tiempo tahona, decorado en plan pagoda y reconvertido así en El Dragón Dorado; el cual no tardaría en ser bautizado popularmente como “E...

Calle Bocarana.

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Cuando era niño, llegado el buen tiempo, me gustaba sentarme en el suelo de la terraza, al fresco, y meter las piernas desnudas entre los barrotes de la barandilla, colgando mis pies descalzos en el vacío, asiendo con cada mano aquellos delgados hierros, verticales y descascarillados por la falta de pintura, mirando la calle a través de ellos, como un preso mira al exterior de su celda, hasta que los pómulos de mi cara quedaban marcados por la presión de su contacto.  Una tarde vi como dos operarios, vestidos con mono azul, se subían a una larga escalera para cambiar la placa de la calle, a la que el ayuntamiento, por algún motivo desconocido, había decidido darle un nuevo nombre. La tarea les llevó su tiempo, pues recuerdo que mi padre, quién también se asomó a la terraza para ser testigo del acontecimiento, exclamó que le parecían unos verdaderos inútiles. - Señor bendito: ¡Si son cuatro tornillos! - dijo, para después apagar la colilla del cigarro en la maceta de geranios sin ge...