Rattle and Hum
- Of course – asintió Gwen – En Indiana we drive todo lo que tenga motor and wheels – prosiguió en un espanglis pasable – I will only have to conducir … ¿Cómo vosotros decís, barefoot?
- Descalza.
- It’s ok. Do you know if conducir barefoot ser prohibido in Spain? I cant do it by myself, I mean, I don’t … ¿apaño? ¿Se dice apaño, a pisar the car pedals con …?, ¿cómo vosotros decís, zapatos high heels? – preguntó al tiempo que me lanzaba hacía atrás sus zapatos de tacón.
Aún no me creía que ella conociese a una americana salida de la nada. Me contó que había viajado a Madrid para aprender flamenco, y ahí seguía, perseverando en el taconeo. Coincidieron en la misma academia de baile y de ahí surgió esta extraña amistad. Una chica de Indiana, que vivía en Nueva York y que ahora residía en nuestro barrio, enamorada de las bulerías y los fandangos. En este afán tan español de agradar al visitante extranjero, habían planeado pasar la noche en el centro de la ciudad, y para ahorrarnos los problemas de los horarios de vuelta en transporte público su padre nos había prestado su viejo coche: un familiar ranchera, tamaño gigante, el cual ya pensaba cambiar por uno más moderno y funcional: un trasto rectangular como la pieza azul del tetris, cuya fiabilidad oscilaba entre el cero y el menos uno.
- Conoces mejor que yo la ciudad, así que la llevaremos este finde a conocer el centro. Picamos algo por ahí y luego ya veremos que garito encontramos abierto ¿Qué te parece el plan?
- Ir al centro un sábado por la noche en ese tanque que tiene tu padre por coche es la mejor idea que se te podía haber ocurrido ¿Doy por hecho que conocerás a alguien que nos preste una plaza de garaje?
- Ya encontraremos algún hueco. Se optimista. Solo hay que pensar en los problemas cuando lleguen. Antes es tontería afrontarlos.
De modo que ¿para qué evitarlos?, pensé para mí.
- This car no “aganca” – dijo Gwen sentada ya al volante, con su acento guiri y un gran interrogante dibujado en la frente.
- No te preocupes. Nunca lo hace a la primera. Es checoslovaco. Muy frío. Mi padre me ha dicho que tienes que tirar del estárter.
- Starder? What is a Starder? Where is?
- Esa palanca con forma de émbolo que hay bajo el volante.
- ¿Émbolo is a plunger? I don’t know, why do I need a plunger - y tirando de las dos manos hacía el pecho, hacia ventosa juntando y despegando los labios con el consiguiente ruido.
- ¡Pero no le des más veces al motor de arranque que lo vas a emborrachar!
- "Embogachag"? Ja, ja … Are you kidding? En Indiana the drivers get drunk, no coches – dijo como si lo que había dicho fuese una loca ocurrencia -. Fucking car! Not working.
- Vamos a relajarnos y démosle un minuto al motor para que se enfríe. A ver, yo no sé conducir, pero cuando los coches no arrancan he visto que hay que tirar un poco hacía ti de ese botón de ahí: el fucking estárter – hice yo también ventosa con los labios a fin de que me entendiera -. A ver, prueba ahora. Eso es, así, muy bien, acelera un poco ¡Solo un poco! Ves, ya ha “agancado”, ahora tira del aire que se te cala.
- ¿Tirar del “aige” que cala? Don’t fuck. I don’t understand. What air? Useless junk!
- Escuchadme las dos. Antes de que Gwen dé marcha atrás para que salir del aparcamiento, pensemos un momento. Todavía estamos a tiempo ¿Creéis que esto es una buena idea? El centro va a estar lleno de coches, el de tu padre está para el desguace, es del tamaño de una barcaza de las del desembarco de Normandía y ella se va a liar con las indicaciones que le tendré que dar. Tengo razonables dudas de que me vaya a entender.
- No seas aguafiestas. Mantén una actitud positiva. Tienes que mejorar tu visión de la vida y disfrutar del momento. Lo más difícil ya está hecho: tenemos coche y ha arrancado. Ahora confía en Gwen. Ella conduce muy bien.
Y con esa positividad salimos del aparcamiento sin más incidentes. Nos dirigimos hacía la carretera de Toledo, dirección Madrid, el tráfico era fluido, el coche aparentemente respondía bien y la americana, sin los tacones in the pedals, parecía defenderse manejando barefoot el coche.
- I have brought una cassette de nueva cantante que it’s very popular in my country. It’s inside my bag – dentro de su bolso, dice - Do you know Tracy Chapman? I love this song: “You got a fast car, I want a ticket to anywhere …”
- Pues no. Al menos yo no lo he escuchado. Se ve que aquí seguimos con retraso y aún no ha llegado a la radio. Pero me gusta, canta bien el tío.
- What the boy? She’s a women!
- ¡Anda! Lo siento. Es que en esta primera impresión me pareció la voz de hombre. Me ha pasado como con Rick Astley, que hasta que no vi el video creí que el tipo era negro, y resulta que es pelirrojo – ja, ja, ja, reí sin que a ellas pareciera hacerles gracia - ¿Puedes creerlo? ¿Conoces a Rick Astley?
- What the hell is a Ruicasli?
Al llegar a Santa María de la Cabeza el tráfico empezaba a complicarse. Una larga fila de luces rojas iba en cansina procesión tratando inútilmente de llegar a su destino
- Atocha y el paseo del Prado deben estar atascados. Mejor gira a la izquierda – Turn left now, dijo ella – Eso mismo. Por aquí llegaremos a la Ronda de Toledo e iremos por Bailen: así podrás ver el Palacio Real de noche, que es muy típico.
Pasados unos minutos, ella exclamó con asombro.
- Wow! It’s amazing monument! ¿Ser Arco de Triunfo?
- No. Es la Puerta de Toledo. Una de las antiguas entradas a la ciudad. Pero ve más despacio, que ya te has pasado la salida. Ahora vamos a tener que dar la vuelta entera a la rotonda.
- Fantastic place!
- Si, muy típica también. Ahora atenta. Cuidado con ese que viene por la derecha y se ha saltado el ceda, y ojo con la moto ¡Qué te llevas al de la moto! Uf, qué poco ha faltado. Bien, sigue adelante, así, ahora mira por el retrovisor y colócate poco a poco a la derecha – move the car to the right slowly, tradujo ella con admirable calma – Muy bien, deja pasar primero al autobús que tiene preferencia, ahora, vamos acelera un poco – speed up a little -, gira y sigue recto, muy bien, muy bien, lo estás haciendo genial.
- Wow! it’s so fun to drive in Madrid with you!
En el siguiente semáforo en rojo, sin previo aviso, Tracy Chapman empezó de decir cosas raras, como si se estuviese atragantando con algo – “Baby, cannnn I hold youuuu tonighhhhh …
- ¡Oh no, la radio se está tragando la cinta!
- No, no, no, please. That cassette cost me a fortune. What a piece of shit car is this?
- Tranquila. Ya ha pasado otras veces. Hace poco se le enrolló a mi padre una de Chiquetete y con un poco de celo y paciencia …
- ¡Piiiii!, ¡Piiiiii! …
-Nos están pitando. El semáforo está en verde. Arranca Gwen, vamos.
- Go fuck yourself. Asshole!! – gritó bajando la ventanilla – Bloody Hell! My precious cassette.
En la calle Bailen empezaba otro atasco. Para empeorar la cosa (sería por ahorrar en el presupuesto municipal) el Palacio Real tenía las luces apagadas. En la Plaza de España los coches ya iban amontonándose en el clásico embotellamiento.
- ¡Joder! Gran Vía va hasta arriba de coches. Ya sé que no debería preocuparme, que tendría que ser positivo, pero aunque trate de verlo así no creo que sea buena idea ir por allí. Además, ahora que me fijo, ¿es normal que la aguja de la temperatura del motor esté tan cerca de la raya roja?
- Es un coche viejo, tiene estas cosas, fallan los indicadores, no le prestes atención. Y el tráfico no es para tanto. Debe ser por la hora de salir del cine y los teatros. En un momento la calle estará despejada y en la plaza de Callao hay un parking público donde podremos dejar el coche. Si vemos que está lleno, callejeando seguro que encontramos algo.
Quince minutos después estábamos en un callejón sin salida. A mitad de la Gran Vía, a la altura del Cine Capitol, los coches habían dejado de circular. Todo eran pitidos, insultos y maldiciones. En una nube de contaminación, las motos que circulaban en ambos sentidos esquivaban los vehículos como podían, compitiendo sus pilotos en destreza.
- What a disaster driving in this city! – a Gwen ya no le parecía tan fun conducir por Madrid.
- No te desesperes. Parece que ya se despeja la calle ¿Os habéis fijado cuanto humo echa por el tubo de escape el coche que tenemos delante?
- Joder, no es ese coche, sino el nuestro. El humo sale del motor. Mira la aguja de la temperatura. Está en el rojo ¡Apágalo antes de que se queme!
- Oh my god!
- Piiiiiii!, piiiiiiii!
- Holy moly! For goodness sake!
- El atasco ahora lo estamos haciendo nosotros. Si ya sabía yo ...
- Piiiiiiiiiiiiiii!
- ¿Y qué hacemos ahora?
-Pues empujar. No nos queda otra. Tenemos que bajarnos – dije poniendo un pie en el asfalto – y empujar. Un poquito de paciencia caballero – traté de tranquilizar al enfurecido conductor que nos sucedía, el cual me amenazaba a través del parabrisas blandiendo el puño – ¿Qué quiere usted que le haga? El coche se ha averiado, no es culpa nuestra. Pero vamos, ayudadme vosotras dos, yo solo no voy a poder.
- My shoes. Where’s my shoes?
Un policía municipal se acercó pasados unos minutos.
- Buenas noches – nos saludó llevándose la mano derecha a la visera de la gorra - Menudo lío están ustedes formando. Retiren inmediatamente este coche de la calzada.
- Ya quisiéramos. Se ha sobrecalentado el motor. Es un coche checoslovaco y ya sabe usted como se las gasta esa gente. Estamos tratando de apartarlo a la derecha pero pesa una tonelada. Además, ya ve la fila de coches que hay. Si pudiera usted ayudarnos.
Un segundo municipal se acercó.
- ¿Qué pasa?
- Vamos a tener que cortar la circulación en sentido contrario. Detén el tráfico unos metros más arriba hasta que podamos quitar este trasto de en medio – Piiiiii!, Piiiiiiii …! - Cálmense, tengan un poquito de paciencia. Estamos trabajando en ello.
- Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii …!
A unos metros de nosotros, el policía detuvo los coches que descendían por Gran Vía, creando así otro atasco para hacer un hueco a la izquierda por el que poder empujar nuestro coche hasta aquella acera, sacándolo de la vía circulatoria. La atención de los viandantes, que efectivamente salían de los teatros y los cines, estaba puesta en el espectáculo inesperado de la maniobra para desatascar el caos.
- Señorita, vuelva a ponerse el cinturón. Ponga el punto muerto y gire el volante a la izquierda – ordenó el agente empujando el coche.
- What is punto muerto? What the fuck are you saying?
- Gwen, quita las marchas y turn left! – discúlpela señor policía, es que es americana.
- ¿Doy por hecho que tendrá carné de conducir, no? Porque nada más que se baje se lo voy a pedir ¡Joder como pesa este trasto! ¿Y por qué conduce descalza?
- Ha perdido los zapatos- le aclaré resollando por el esfuerzo – Y seguro que tiene carné. Es de Indiana, y allí conducen todo lo que tenga motor and wheels. Aunque ahora vive en Nueva York, y …
Al frente de la fila de coches detenidos por el otro policía, había una limusina negra de la cual se bajaron cuatro tipos que echaron a andar hacía nosotros. Gwen, relajadamente sentada girando el volante, se percató de ello.
- Look at that!! They’re “Iuchu”. “Iuchu”! – exclamaba una y otra vez, asombrada, señalándolos con el dedo, sacando el brazo por la ventanilla – “Iuchu”! – pitaba con el claxon a fin de llamar su atención.
Uno de ellos, el más bajito del cuarteto, con un sombrero negro de ala estrecha estilo pastel de cerdo, la saludó con la mano antes de introducirse en el cine.
- Bono! I adore you! You’re the love of my life!
Por encima del techo del coche, sobre la marquesina del cine Capitol, brillaba el cartel de una película de estreno: U2 - Rattle and Hum. En la imagen, un guitarrista con un sombrero como el del tipo que había entrado en el cine, se agachaba tocando la guitarra mientras otro le iluminaba con un foco.
Cuando consigamos llegar a la
acera – pensé -, le preguntaré a Gwen que significa Rattle and Hum. Y ya de
paso, que me aclare qué es eso de Iuchu.
Cosas que solo pasan una vez en la vida y se quedan en tu memoria para siempre….
ResponderEliminarSi esta historia es real, te juro que me pido vivir tus aventuras en mi próxima vida! jaja
ResponderEliminarQué nítidos recuerdos. Mola mucho. A la altura de las Tesis de Nancy 😊
ResponderEliminarDe aquella noche solo recuerdo el final de la historia, el resto es literatura. Escribiéndola traté en vano de visualizar cuántos íbamos en el coche, así que al final el recurso más apropiado fue dejarlo en tres ¿Porque aquella americana de nombre ficticio fue real, no? A saber. Quizá sea otro fallo reconstructivo disociado de la realidad. En cualquier caso, aquel Wartburg ranchera merecía protagonizar un relato. Años después, buceando en internet recuperé una nota de prensa de El País donde contaba que U2 llegó una hora tarde al estreno de su película en Gran Vía. Aquello dió argumentos a la credibilidad a mi memoria. Me apunto lo de las tesis de Nancy.
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