Centro de gravedad.
En los dibujos que nos enseñaban en el colegio, la ilustración del sistema solar era una sucesión de círculos planos alrededor del sol. La imagen concéntrica de una diana. Un sol estático flotando en el vacío, con ocho planetas girando alrededor de él, en perfecta sincronía, dando vueltas maravillosamente coreografiadas. La realidad en cambio es mucho más caótica. El sol es un gigantesco orbe de plasma que representa el 99 % de la masa de su sistema y está en continuo movimiento. Una estrella enana que viaja a una velocidad cercana a los 900.000 kilómetros por hora; unos 250 kilómetros por segundo: por hacer una comparación, la velocidad máxima de una bala son 4300 kilómetros por hora, 1200 metros por segundo. Alrededor suyo, persiguiéndole a ese ritmo vertiginoso, los otros ocho planetas del sistema solar van girando en distintas órbitas según la fuerza de gravedad que la estrella ejerza sobre ellos, rotando al mismo tiempo sobre su eje, atrayendo a su vez a aquellas lunas que gi...