El reino del alcornoque
Sabía que no era buena idea ¡Mira que lo sabía! Desde el día anterior me había negado en rotundo a aceptar su invitación, pero él llevaba toda la mañana insistiendo. - Veniros ¿Qué tenéis que hacer? Así veis el nuevo salón que hemos construido y lo bien que ha quedado. Saben que estáis aquí de visita y están deseando conoceros ¿Qué os cuesta? - Ya sabes que no somos religiosos y particularmente me considero ateo. Allí no pintamos nada. - ¿Pero qué tendrá que ver? Es una reunión de familia. Nada más que eso. Y la fiesta de nuestra patrona: La Virgen de La Peana ¡El día grande! - Razón de más. - ¡Venga hombre! Haremos una cosa. Para que os sintáis más cómodos nos saltaremos la misa con alguna excusa y solo iremos a la comida, que será laica. - ¿Cómo aquella perra que mandaron al espacio? - No tendrá nada que ver con la religión. Va a haber muchos invitados y vendrá gente importante de Sudamérica, con lo que tampoco seréis el centro de atención ¿Os parece bien? - No me convence. Id vosotr...